AMLO propone recuperar Pemex: un cambio profundo

Pemex sigue siendo la empresa más importante del país junto con CFE, si las entendemos como proyectos y procesos de producción integrales que se diversifican y conectan con casi toda la economía nacional y en expansión internacional. Pero sí sólo se les ve como negocio de rapiña de unos cuantos, privatizando y rematando sus áreas y partes al mejor postor, abaratando su valor, descuidando su mantenimiento, todo bajo una visión neoliberal de corto plazo, se entiende el desastre en el que seis gobiernos dejaron a Pemex y CFE. Cuyos aspectos más visibles son los actos de corrupción de altos y medios funcionarios y sindicatos. No el fondo estructural del rescate.

 

Entretenidos en los negocios y la corrupción a corto plazo, abandonaron los proyectos de largo alcance de cobertura nacional e internacional, hasta llegar a la cúspide de la sucia alianza PRI-PAN: “Pacto por México” y el fraude electoral de 2012, con la compra de votos.

 

¿Qué significa recuperar Pemex: erradicar la corrupción visible y oculta? O, también, recuperar el proyecto nacional integral y actualizarlo.

 

Ya que Pemex y CFE se pueden quedar sólo en el intento del cambio o una mera simulación, sin llegar al cambio auténtico y verdadero. Al que poderosos empresarios aspiran: la simulación de la 4T o gatopardismo.

 

Los trabajadores petroleros lo saben: se abandonó el mantenimiento industrial de Pemex; las plantas petroquímicas igual; se desarticuló el funcionamiento de las partes con el todo, las subsidiarias de Pemex se dejaron al arbitrio de cada gerente, al sindicato lo hundieron en prácticas ilegales contra sus agremiados con estatutos antidemocráticos, solo al servicio de la dirección charra, sin participación de la base, con frenos a la libertad sindical, que hasta ahora no cambian.

 

De la extracción, producción, refinación, transformación, distribución y ventas, en procesos integrales y encadenados, los petroleros tuvieron conocimiento pleno. A lo que no los invitaron fue a los actos de traición y corrupción, salvo a la dirección charra, cómplice y lacaya de los actos ilegales de los gobiernos y de la dirección de Pemex. En 1999 se intentó privatizar la industria eléctrica con la reforma a los artículos 27 y 28 de la Constitución por Zedillo, pero la unidad interna y la movilización del SME (aquel SME) en todo México, lo impidió. Como en 2008 Felipe Calderón intentó privatizar Pemex, pero con AMLO a la cabeza se movilizó el país completo en contra y lo impidió.

 

Los petroleros y electricistas conocen bien la situación de las empresas más importantes de la nación, pero sus sindicatos están sometidos a los charros, enajenados y alejados de los obreros sirven a sus contrarios por Ley: los empresarios, no a los trabajadores como dice la ley laboral, la Constitución, los convenios 87 y 98 de la OIT y ahora el T-MEC.

 

Los estatutos del STPRM y del SUTERM hoy siguen siendo ilegales, ante la reforma laboral de 2019, mantienen el férreo control de las elecciones nacionales y seccionales de las direcciones sindicales. No han tenido una modificación real los estatutos, lo que está a la vista de cualquiera. Para esos sindicatos y otros, la reforma laboral de 2019 no existe, no se obliga al voto secreto ni menos a transparentar el proceso electoral imparcial, en el que la mayoría sea la decisiva.

 

El sindicalismo oficial o charro, ha sido decisivo para el neoliberalismo para introducir el outsourcing, los contratos colectivos de protección patronal, para los bajos salarios que dejaron 36 años de gobiernos neoliberales, para el trabajo eventual y a prueba, etc. Ese sindicalismo es hoy más patronal que charro. Junto a ellos, Fidel Velázquez parece democrático, porque Fidel no vendió los contratos colectivos y rechazó las reformas laborales de 1987 a 1997.

 

Recordemos que los petroleros escribieron páginas brillantes de la historia, surgen en sindicatos aislados de empresas extranjeras de 1919 a 1934, hasta que se transforman en 1935 en un solo sindicato: STPRM, apoyados por los ferrocarrileros y mineros, que forman sus sindicatos nacionales en 1933 y 1934, respectivamente. Inmediatamente formulan su contrato colectivo de trabajo (CCT) único, fortaleciendo la unidad e identidad interna. Impulsan a la par la formación del Comité Nacional de Defensa Proletaria en 1935, para dar paso a la CTM en 1936. Aquella CTM progresista de 1936 a 1946, que hacía huelgas y apoyaba a todas las luchas obreras.

 

Los petroleros avanzaron como nunca de 1935 a 1938, poniendo todo el tendido para Lázaro Cárdenas de modo consecuente llevara a cabo la expropiación petrolera del 18 de marzo de 1938.

 

No obstante, los empresarios yanquis e ingleses retaron al gobierno de Cárdenas a que no podían echar andar la industria petrolera, lo que hicieron los obreros de Pemex. Nadie debe olvidar esa otra hazaña obrera.

 

De 1935 a 49 el STPRM fue un sindicato independiente y democrático, pese a que el 20 de diciembre de 1946 el gobierno de Alemán los reprime brutalmente y una segunda vez igual, en 1949: un “charrazo” con el ejército, los sometió al control sindical del gobierno y la empresa. Esa larga historia llaga hasta hoy, como la del SUTERM y otros.

 

La organización de los petroleros independiente y democrática hoy es indispensable para recuperar a Pemex, difícilmente se irá lejos sin ellos. Igual que sin el pueblo poco avanzará la 4T en toda la nación.

 

La Jornada Zacatecas

Publicado en Revista Caname Digital

21 de septiembre de 2020

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