Los cambios recientes a la Ley del IMSS nos impactarán a partir del 2023

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) inició operaciones en 1944 y ha tenido en su historia dos momentos muy importantes:

1. La publicación de la Ley del IMSS 1973, que consolidó en un nuevo documento todos los cambios, normas y directrices que se dieron en sus primeros 30 años de vida.

2. Y en 1997, cuando cambió el esquema para los nuevos derechohabientes, estableciendo los capitales constitutivos individualizados para cubrir las pensiones, a través de las AFORES, sumando las contribuciones que en el tiempo aportarían las empresas, el Gobierno Federal, los propios trabajadores y los rendimientos generados.

Al cumplirse ya 25 años con este nuevo esquema y ante una penosa realidad para los trabajadores que pudieran ya jubilarse exclusivamente con esta cobertura, se hizo necesario modificar los requisitos y cuotas, ya que la gran mayoría de ellos no han podido acceder a los beneficios que esa reforma consideró, principalmente por:

  • La falta de oportunidades en el mercado laboral formal en México, que ha provocado que los trabajadores acumulen en promedio cuatro años y medio de cotización por cada diez de vida laboral (densidad de cotización del 46%).
  • Al cumplirse 25 años de vigencia de la Ley 1997, los trabajadores afiliados al IMSS a partir de ese año, en su gran mayoría, no han alcanzado derecho a alguna pensión -negativa de pensión-. En 2021 se estimó que el 25% de los que alcanzarían la edad de retiro hubieran obtenido el derecho a una pensión.
  • De las 86 mil personas que hubieran alcanzado la edad para jubilarse, sólo el 12% hubieran accedido a la pensión, principalmente por no cumplir con las semanas cotizadas.
  • Se anota que durante los 25 años que han transcurrido, se mantuvieron sin cambio las cuotas al IMSS.

Considerando estos hechos, en diciembre de 2020 se reformó la Ley del Seguro Social para facilitar la elegibilidad de los trabajadores a su pensión por vejez o cesantía, e incrementando la pensión mínima garantizada.

El número mínimo de semanas de cotización para tener derecho a una pensión se redujo para ese 2021 de 1,250 a 750 semanas, y se irá aumentando cada año este mínimo en 25 semanas, para llegar a 1,000 semanas en el año 2031.

La reforma también aumenta, gradualmente entre 2023 y 2030, la tasa de contribución a las pensiones de los patrones del 5.15 al 13.875% de los salarios cubiertos (para 4 UMAS o más). Para quienes se incorporaron al IMSS después de julio de 1997, estas contribuciones se destinarán al financiamiento del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social, administrado a través de las AFORES.

  • Ajustar los presupuestos de costos de nómina para los próximos años, reflejando las nuevas cuotas al IMSS.
  • Considerar que las contribuciones para el ramo de vejez y cesantía serán distintas para cada uno de los 5 distintos niveles de salario.
  • Revisar el diseño de los programas de jubilación o retiro complementarios, para tener en cuenta las pensiones de seguridad social más altas, que se espera surjan de los aumentos, tanto en las pensiones mínimas garantizadas, como en las contribuciones de los patrones al régimen de pensiones por vejez y cesantía.
  • Destacar las oportunidades que las nuevas condiciones de elegibilidad para alcanzar derecho a una pensión del seguro social pueden ser tomadas en cuenta para la transición a la jubilación de los trabajadores mayores.

Cambios en las contribuciones para llegar al 15% del salario

Los patrones pagarán contribuciones más altas. para el ramo de pensiones por vejez y cesantía; llegando hasta un 13.875% del salario.

Las contribuciones de los trabajadores fijadas en 1.125% de su salario, se mantienen sin cambios.

Cambios en las pensiones

Los trabajadores se beneficiarán de una reducción en las semanas de cotización necesarias para la pensión y tendrán mejores beneficios por el aumento de las cuotas de los patrones

Se incrementa el importe de la pensión mínima garantizada y se calculará en función de la edad y semanas cotizadas de cada asegurado.

El sistema de pensiones de beneficio definido bajo la ley del IMSS 1973, se cambió por uno de contribución definida en la Ley de 1997. Cuando se realizó este cambio, se mantuvieron las cotizaciones a las pensiones de vejez y cesantía sin cambio, lo que facilitó que fuera aceptado el nuevo sistema.

El Gobierno Federal asumió tanto el pago de todas las pensiones en curso, como las que surgieran de los trabajadores que se jubilaran en el futuro y que estuvieran afiliados al Instituto antes de 1997.

Se estima que el 47% de las pensiones decretadas bajo la Ley 1997 fueron por un monto inferior o igual a la pensión universal.

De no haberse dado la última reforma, tendríamos un serio conflicto por las negativas de pensión y continuaríamos con una acumulación insuficiente en las cuentas individuales en las Afores.

Consejero Consultores Asociados de México, S. A.

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