El futuro norteamericano de la industria eléctrica mexicana

La transición energética norteamericana representa una gran oportunidad de negocios para la industria de las manufacturas eléctricas en México. La redefinición del modelo del sector eléctrico mexicano se debatirá en tribunales y paneles arbitrales durante los próximos años. Sin embargo, esas batallas jurídicas y políticas no impedirán que, por debajo del ruido mediático y litigioso, las manufacturas eléctricas sigan desarrollándose e incluso que crezcan a tasas muy superiores a las del crecimiento promedio de la economía mexicana.

La gran oportunidad mexicana se ubica en el despegue de la economía estadounidense, reactivada por un paquete de estímulo económico que se anuncia históricamente inédito. La OCDE ha señalado que ese paquete empujará el desarrollo de toda la economía global. Estados Unidos sigue teniendo ese peso en el mundo, pero el impacto positivo del paquete económico de Biden, dice la OCDE, se sentirá más en Canadá y México.2

Así como no toda la economía del mundo crecerá al mismo ritmo, tampoco todos los sectores despegarán a la misma velocidad. El sector eléctrico crecerá más rápido y con más fuerza. La razón es sencilla: tanto Estados Unidos como Europa están planteando paquetes de recuperación verde.3 El estímulo económico de los dos polos de desarrollo económico del mundo occidental se dirigirá en gran medida a apoyar su transición energética. Eso significa recursos enormes enfocados a grandes proyectos de generación limpia (aunque también, al menos por una década, ciclos combinados eficientes que faciliten la transición). Más generación limpia traerá consigo grandes proyectos de almacenamiento (baterías, pero también rebombeo hídrico), más redes (transmisión, distribución y particulares), más equipos e inteligencia (por ejemplo medidores e inversores cada vez más sofisticados).

El ally-shoring será una realidad en México, independientemente del aumento del riesgo político y regulatorio (y en ausencia de un deterioro y cambio político mayor para el que no existirán condiciones internas). México es parte del T-MEC y del menos conocido Arreglo de Wassenaar, lo que lo vuelve un aliado estable de los países norteamericanos, incluso para proveer productos que involucren su seguridad nacional.

Por ello, para la transición energética de Estados Unidos, varios de los proveedores naturales de equipo serán fabricantes establecidos en México. En ese sentido la apuesta de la danesa Vestas de fabricar palas y torres eólicas en el noreste mexicano se antoja hoy día visionaria. La apuesta no es sólo la transición energética de México, sino también el acceso al mercado de Estados Unidos. Para todas las empresas mexicanas y extranjeras basadas en México, la transición energética de Estados Unidos abrirá múltiples oportunidades de proveeduría y negocio.

No sólo la transición energética de EUA alimentará de pedidos de equipos y soluciones de energía limpia a las empresas de manufacturas eléctricas basadas en México, también la presión geopolítica y la nueva política industrial estadounidense buscarán reconstituir en Norteamérica las cadenas de manufacturas de alta tecnología.4 México es ya un proveedor esencial de productos de media y alta tecnología para EUA. Varios segmentos que hasta ahora se han mantenido en Asia se moverán naturalmente al territorio mexicano en los próximos años, impulsados por la política industrial estadounidense, curiosamente, será ésta la que logrará aumentar el contenido nacional mexicano en estas industrias.

Desde luego, el negocio eléctrico en México también será atractivo. Aunque el crecimiento promedio del país no se anticipe espectacular en los próximos años, en las regiones de México vinculadas al mercado de Norteamérica sí se experimentará una recuperación del crecimiento a tasas asiáticas. Las ventajas aduaneras y logísticas de Jalisco y el Bajío, con sus puentes aéreos con Asia, seguirán siendo clave. Los estados fronterizos, cuya cercanía geográfica generará mayor seguridad geoestratégica a los proveedores del Departamento de Defensa de EUA, también se verán beneficiados.

Esas empresas manufactureras de media y alta tecnología aumentarán su producción y requerirán más energía eléctrica.

En particular las empresas manufactu- reras y plantas exportadoras del norte, del bajío y del centro-occidente del país van a requerir soluciones para atender una demanda cada vez más grande de electricidad limpia, independiente y segura. El prospecto de un border adjustment tax, las presiones derivadas de la política exterior estadounidense, los requerimientos de las matrices y los clientes orientados al sector externo, naturalmente dirigirán a estas plantas a aprovechar opciones locales de proveeduría de energía limpia y los equipos asociados a ésta. Incluso, dada la complejidad técnica y de negocios implícita en el nuevo suministro eléctrico limpio, continuo y en-sitio, varias empresas manufactureras exportadoras optarán por subcontratar su financiamiento, construcción, y, destacadamente, operación y mantenimiento (O&M), con empresas eléctricas altamente especializadas.5

Los servicios sofisticados de ingeniería y asesoría jurídica para el sector eléctrico también serán necesarios. Si no se alcanza una estabilización y modernización regulatoria en México (e incluso si se logra), los participantes necesitarán soluciones contractuales para atenuar los riesgos implícitos en las nuevas tecnologías y de la regulación externa (por ejemplo, el precio más alto e incierto de algunos servicios conexos potenciales, border adjustment taxes, o el previsible endurecimiento de la aplicación de la Foreign Corrupt Practices Act en Latinoamérica6).

Por otra parte, los nuevos proyectos de generación con ciclos combinados y otros anunciados en el plan de negocios de Comisión Federal de Electricidad (y el porcentaje de contenido nacional tradicionalmente asociado a los mismos) también significarán buenas oportunidades.7 Además, inevitablemente CFE tendrá que moverse a la generación limpia8, y como sus contrapartes privados necesitará también centrales limpias, más redes, más almacenamiento y más inteligencia en el sistema. Es cuestión de tiempo. La solidez histórica de la empresa nacional seguirá generando muy buenas oportunidades de negocio para los proveedores, dado el bajo riesgo crediticio de CFE derivado del respaldo del gobierno.

Eventualmente, el procesamiento judicial y arbitral será clave para resolver diferencias e impedir que algunos de los actuales conflictos generen rompimientos definitivos. Las inevitables negociaciones y renegociaciones de contratos con CFE contribuirán paulatinamente a disminuir los conflictos industriales eléctricos de estos años.

El futuro de las manufacturas eléctricas mexicanas no es malo, todo lo contrario. Las oportunidades más importantes estarán en nichos específicos del mercado externo e interno, y premiarán sobre todo a las empresas capaces de acompañar una transición energética acelerada en nuestro vecino del norte y a sus proveedores en nuestro país.

 

 

  1. Fundador Publius (cho@publius.com.mx).
  2. En Canadá y México el producto será entre 5 y 1% superior el primer año gracias al paquete estadounidense. Ver OECD, OECD Economic Outlook, Interim Report. Stren-gthening the Recovery: The need for speed, OECD, París, marzo de 2021, p. 9.
  3. Para Estados Unidos ver The Biden Plan to Build a Modern, Sustainable Infrastruc- ture and an Equitable Clean Energy Future. Disponible en: https://joebiden.com/ clean-energy/
  4. Sobre la nueva política industrial estadounidense y su enfoque en transición energética y reconstrucción de las globales cadenas de alta tecnología en la región norteamericana, ver Fukuyama, Francis, “In Praise of Industrial Policy”, American Purpose, 12 de abril de
  5. La integración de energía limpia en los sistemas eléctricos, sobre todo la solar y la eólica de nueva generación, tiene enormes retos técnicos, regulatorios y de modelo de negocios que requieren conocimiento altamente Ver IRENA, The future of solar photovoltaic. Deployment, investment, technology, grid integration and socio-economic aspects, Abu Dhabi, noviembre de 2019. También IRENA, The future of wind. Deployment, investment, technology, grid integration and socio-economic aspects, Abu Dhabi, octubre de 2019.
  6. Desarrollos recientes en la aplicación de la FCPA (por ejemplo para incluir sobornos a empresas de Estados extranjeros conside- radas “instrumentalidades”) y el énfasis de los funcionarios de la administración Biden en el combate a la corrupción en América Latina son elementos que habrá que tener en cuenta en los próximos años. Ver Remarks by Vice President Harris at the Virtual Washington Conference on the Americas, 4 de mayo de 2021. Disponible en: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/spee– ches-remarks/2021/05/04/remarks-by-vice-president-harris-at-the-virtual-washington-conference-on-the-americas/
  7. Plan de Negocios 2021-2025, 63. Disponible en: https://www.cfe.mx/finanzas/Documents/Plan%20de%20Negocios%20CFE%202021.pdf
  8. México no puede escaparse de cumplir, en alguna medida con sus obligaciones nacionales e internacionales. En 2015 México publicó la Ley de Transición Energética (“LTE”) mediante la cual estableció metas de participación mínima de energías limpias en la generación de energía eléctrica: 25% para 2018, 30% para 2021 y del 35% para 2024.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.