Compliance

La Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas (CANAME) llevó a cabo su webinar PlatiCANAME, moderado por su Director General, Salvador Padilla Rubfiar, en esta ocasión se refirieron al compliance, su importancia para las empresas concursantes en los procesos licitatorios y la transparencia corporativa y se contó con la participación de Laura Enríquez Rodríguez, Comisionada del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la CDMX; Sergio Martin, Presidente de la Asociación Mexicana de Integridad y Compliance y Presidente de la Comisión de Integridad y Compras de Gobierno de la CONCAMIN; y Néstor Aparicio, Director de Cumplimiento INETUM y Vicepresidente de la Asociación Mexicana de Integridad y Compliance.

Laura Enríquez explicó que el término compliance está asociado al ámbito empresarial y es básicamente un conjunto de procedimientos y de buenas prácticas que se adoptan para identificar y clasificar distintos riesgos operativos y legales a los que se enfrentan las organizaciones o instituciones. “Me gusta equiparar el concepto compliance a una especie de blindaje en muchos sentidos”, indicó.

Refirió que alrededor de todo este proceso de cumplimiento de normas, lamentablemente hay muchas contradicciones y sobre-regulación y aseveró que hay varios frentes abiertos para los distintos sectores y empresas en diversos ámbitos, lo cual se vuelve cada vez más complicado. Por ello es básico atender los artículos de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, particularmente el artículo 25, en el cual se invita a las empresas a tener una política de integridad. “Nos invita a tener nuestro manual de organización y procedimientos, a contar mínimamente con un código de conducta, sistemas actualizados, procesos adecuados y que las políticas de recursos humanos y el tema de mecanismos aseguren la transparencia”, dijo.

En cuanto a la transparencia corporativa, resaltó que el objetivo es generar un entorno de confianza con y entre los sectores estratégicos con los que interactúa la empresa, así como tener un diálogo abierto y reconoció que “sí existe cierto desprestigio y desconfianza ciudadana en las instituciones, incluyendo a los empresarios”, motivo por el cual es fundamental transparentar determinadas acciones y propiciar un clima de confianza para con los distintos actores estratégicos.

Reafirmó que hay dos niveles de transparencia: la interna y la externa, esta última debe estar conciliada con la comunicación interna, que a su vez cuenta con niveles que van desde la identidad, la historia, la estrategia corporativa y los valores, son temas muy básicos que se pueden transparentar por parte de las empresas.

A nivel intermedio se pueden ver asuntos como los procesos y los resultados que se tienen como empresa y a nivel avanzado se incluyen asuntos de facturación o consecuencias de denuncias o temas más delicados, que aunque parezcan algo sensibles al inicio, terminan por reforzar la confianza al interior de la empresa.

Indicó que en la comunicación externa también existen niveles, empezando por el básico que es la parte de identidad y las actividades propias del organismo; el intermedio que es donde se ven sus políticas, estructuras, procesos, responsabilidad social corporativa e información económico-financiera; y el nivel avanzado que corresponde a temas de derechos humanos, la lucha contra la corrupción y soborno.

Concluyó que el sector empresarial sí está en el ojo del huracán y más hoy con la crisis actual y sí existe una presión por parte de la sociedad para que las grandes empresas den el ejemplo de integridad corporativa. “El compliance nos fortalece de cara a la adversidad y nos mantiene a flote, independientemente del sexenio del que estemos hablando”.

El siguiente expositor fue Néstor Aparicio, quien explicó que el compliance se dedica a asegurar que las empresas cumplan con las normas y con sus obligaciones. Destacó que es un sistema de gestión que identifica, analiza, valora, gestiona y evalúa riesgos de carácter normativo “compliance es una función de acompañamiento al negocio”.

Aseguró que para un sistema de compliance lo más relevante es el proceso de evaluación de riesgos, que incluye identificación, análisis y evaluación para implantar controles que no dejan de ser recordatorios al liderazgo ético. “Tenemos que lograr que ese liderazgo ético dentro de la corporación provoque movimientos automatizados, de forma que la corrupción, el soborno, las prácticas anticompetitivas y contrarias al derecho laboral, detengan una reacción automática dentro de la corporación y para ello la primera labor del compliance es identificar dónde nos aprieta el zapato. Si todos imponemos un mismo estándar ético elevado, esa actitud acaba por llegar a todos los trabajadores”.

Manifestó que el compliance officer es un empleado leal de la compañía y debe transmitir información veraz a sus directores para que tomen decisiones correctas. Explicó que éste se dedica a evaluar riesgos de cumplimiento y a gestionarlos mediante la implantación de controles y tareas para mitigar el riesgo, es decir, principalmente a asesorar.

Destacó que para que el compliance verdaderamente permee en la empresa, se necesita un buen modelo de sistema corporativo y tener un buen compliance officer que cuente con tres elementos:

  • Fomentar las relaciones positivas dentro de la organización.
  • Saber identificar el riesgo.
  • Consistencia

Todo lo anterior exige un estudio previo de cómo es la empresa, qué necesidades tiene y cuál va a ser la contestación a esos problemas reales, concluyó.

Sergio Martin manifestó que hablar de compliance es como hablar de cumplimiento normativo “lo veo desde dos perspectivas, tenemos que sólo el 3% de las empresas que hay en México aspira a un compliance bajo un estándar, y qué pasa con el 97% restante, estamos hablando de las micro y medianas empresas que tienen menos de 20 empleados”.

Agregó que “si se tiene la manera de enfrentar cualquier visita o inspección de una autoridad y cumplir con ésta, se está hablando de una empresa íntegra que tiene valores y cultura de cumplimiento y eso se va permeando al interior de la organización, y se estaría hablando de cumplimiento normativo”, explicó.

En otro aspecto refirió que si una empresa tiene un estándar bien implementado de control interno, se estaría hablando de cumplimiento normativo, porque el control interno también gestiona riesgos, pero “yo soy más de la idea del compliance por el enfoque”.

 Señaló que si uno se enfoca en tener un buen estándar implementado, ello redituará en los beneficios porque no habrá corrupción, al controlarse los riesgos de la organización, lo cual permea en la gente en el tema de integridad, lo que a su vez genera condiciones de transparencia.

Salvador Padilla coincidió con Sergio Martin respecto a que si el liderazgo ético empieza a permear al resto de la organización, la mentalidad y la forma de ser del líder será la base fundamental para que prevalezca esta cultura “a fin de cuentas debemos tener una serie de controles que nos den la garantía de que al interior de mi organización, como empresario, haya un verdadero cumplimiento de todos esos estándares y reglas”.

Sergio Martin indicó que generalmente la aplicación del compliance se maneja como opcional en las empresas, pero consideró que con una falta administrativa grave o con la comisión de un delito se pone en riesgo a toda la organización, por lo que más allá de que las empresas lo vean como un factor de miedo u obligación, deberían cambiar su óptica y verlo desde el punto de vista del beneficio que genera tener implementado un estándar de este tipo.

Añadió que el cumplimiento normativo no es opcional, sino que es una obligación cumplir con la ley y subrayó que al hacerlo “se observan los beneficios, vamos a ser más atractivos, a tener sostenibilidad y vamos a tener la capacidad de detectar los riesgos de manera oportuna”.

Afirmó que en el sector empresarial y en las organizaciones cupulares hay una gran área de oportunidad, “se tienen que dar pasos sólidos y contagiar a las empresas para que vayan adoptando este tipo de estándares en beneficio de todos”. Conminó a que en las cámaras y asociaciones se tengan comités de ética y un gobierno corporativo. El siguiente paso será que no se tendrá a ninguna empresa agremiada que no cumpla con los estándares de integridad y que las empresas ya no tengan negocios con otras que les impliquen un riesgo, y con ello se logrará un efecto multiplicador.

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