La labor de la CFE se ha vuelto vital ante la pandemia del Covid

Revista Caname Digital publicó información del diario La Jornada referente a que un ejército de casi 100 mil trabajadores labora todos los días del año para llevar la electricidad a cada rincón del país y en plena pandemia del Covid-19 esa tarea es aún más vital, con una supervisión especial en los hospitales, los servicios públicos y otras áreas neurálgicas del país.

Ese ejército lo conforman los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quienes, al igual que el personal de salud, arriesgan la vida las 24 horas del día para cumplir con una tarea que no se detiene. Dos fallecieron ya a causa del Covid-19, pese a las medidas sanitarias estrictas, y hasta la semana pasada 47 habían adquirido ese padecimiento, aunque sólo uno ellos estaba hospitalizado, en condición estable, y los restantes se encontraban en aislamiento en sus domicilios, en espera de recuperarse.

Son los protagonistas de un hecho cotidiano y recurrente, en el que, como por arte de magia, con sólo presionar un botón, se enciende la luz de una habitación, se ilumina la sala de operaciones de alguna clínica, se ponen en marcha los electrodomésticos, las fábricas, las bombas para producir agua, para usos agrícolas. El maravilloso fluido eléctrico llega con rapidez, pero luego de un largo recorrido.

En el caso de México, la CFE desde hace casi 83 años, en que fue creada por el entonces presidente Lázaro Cárdenas, es la responsable de todo el proceso para generar la electricidad, transmitirla y distribuirla a 44 millones de usuarios en pueblos, ranchos y ciudades, a través de una infraestructura consolidada a lo largo de esas ocho décadas. Cuenta ahora con una red de más de 110 mil kilómetros de longitud.

Un mundo de cables que le da la vuelta al territorio nacional, 335 mil 195 torres de transmisión de alto voltaje que se fueron levantado en selvas, pantanos y bosques, para transmitir la electricidad que se produce en 188 centrales de generación eléctrica, a través de diversas fuentes, como la hidroeléctrica, termoeléctrica, nuclear o eólica.

Hay un número importante de plantas de la CFE de generación hidroeléctrica. Son 60 centrales que en múltiples embalses por todo el país generan el fluido eléctrico a partir de utilizar la fuerza del agua al girar turbinas que producen la electricidad. Hay además 48 plantas de ciclo combinado, 30 de turbogás, 22 termoeléctricas, 12 geotérmicas, siete eólicas y una nuclear, entre otras.

Las centrales nunca paran porque no se puede dejar de generar electricidad –ésta no puede almacenarse, ya que implicaría un costo altísimo– y 17 mil 573 trabajadores se dedican a esa tarea.

De las plantas de generación, la electricidad sube a las líneas de transmisión de alto voltaje, que tienen 54 mil kilómetros y conducen el fluido hacia la infraestructura de distribución, encargada de entregarlo al consumidor final, luego de bajarlo a baja y media tensión, a través de las 2 mil 124 subestaciones existentes en territorio nacional.

El área de distribución es la más grande del sistema de CFE, donde labora el mayor número de trabajadores, más de 47 mil, quienes tienen a su cargo un millón 517 mil transformadores, 11 millones 22 mil 638 postes, más de medio millón de kilómetros de líneas de baja tensión y más de 331 mil kilómetros de líneas de media tensión.

Quien viaja por alguna carretera del país puede ver cómo la electricidad va bajando, a través de las torres y los postes a pequeñas y grandes comunidades y cómo ilumina pueblos y ciudades.

Ese sistema eléctrico funciona todos los días del año. Los trabajadores electricistas, tanto técnicos como ingenieros deben vigilar de manera permanente los centros de transmisión, las subestaciones. En helicópteros se revisa todo el tiempo las 335 mil 195 torres de transmisión y subtransmisión, porque en algunas ha habido incendios, uno de ellos en Yucatán, al inicio del gobierno actual, debido a que lugareños sembraron caña de azúcar abajo de la torre.

Los llamados linieros son personal que tiende y da mantenimiento a las líneas de alta y baja tensión, expuestos al riesgo eléctrico, al igual que quienes reparan los transformadores.

En la coyuntura actual, a fin de proteger a sus trabajadores, la dirección de la CFE, que encabeza Manuel Bartlett Díaz, estableció roles y jornadas laborales para garantizar la continuidad del servicio, con el menor riesgo posible para el personal.

Desde antes de que se declarara la emergencia, a través de la Dirección de Administración de la CFE, se hizo una encuesta para determinar qué personal era indispensable y los que podían laborar desde su casa. En la actualidad, a más de 24 mil trabajadores se les considera vulnerables, ya sea por su edad o por condiciones de salud. Ellos llevan a cabo sus funciones desde sus hogares.

Pero la gran mayoría están en la calle. El personal de distribución responsable de que no falle el servicio tiene definida perfectamente las zonas en que no puede faltar la energía. Una de ellas son los centros de salud y de manera prioritaria los hospitales que atienden a pacientes con Covid-19.

Para los responsables de distribución de CFE se podría quedar sin luz unos minutos una central camionera, o una colonia, pero no un hospital y a fin de cumplir con ello, hay brigadas que en tres turnos están siempre listas para resolver cualquier problema y evitar que se interrumpa la electricidad.

Si bien la nueva era de las tecnologías de punta y la modernidad se alimentan de kilovatios hora, la llegada del Covid-19 hace aún más imprescindible la electricidad. Sin ella sería aún más oscuras las cuarentenas y los confinamientos de la población, que no debe salir de sus casas.

La Jornada

Publicado en Revista Caname Digital

11 de mayo de 2020

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