Eficiencia energética en época del coronavirus: el reto de las organizaciones

Revista Caname Digital publicó un artículo de Energía hoy que aborda que la crisis que ha planteado la emergencia sanitaria originada por el COVID ha cimbrado los paradigmas en los que la sociedad moderna ha sustentado su desarrollo económico, político y social durante décadas y ha replanteado de forma sustantiva las prioridades que como humanidad habremos de asignar a fin de asegurar el desarrollo económico, social y el cuidado por el medio ambiente.

Para las organizaciones, el distanciamiento social ha representado un complicado reto que insta a una pronta adaptación y flexibilidad para subsanar las limitaciones que plantea la operación remota, el trabajo a distancia y la coordinación de actividades y grupos de trabajo. Algunos de estos retos pueden perdurar en el mediano plazo y para ello será necesario prepararse para que la recuperación sea lo más rápida posible.

La eficiencia energética es una poderosa y minusvalorada herramienta que permite reducir el consumo energético y que constituye la primera alternativa y de menor costo para lograr un impacto muy sustantivo en el gasto energético y que debiera ser antepuesto a cualquier otra alternativa energética. Tan solo el sector industrial desperdicia anualmente 30% de la energía que consume derivado de un uso ineficiente, según afirma una reciente publicación de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).

Además de reducir las emisiones, la eficiencia energética tiene otros beneficios para las organizaciones y nuestro país: mayor competitividad, mejora de las operaciones en sectores clave como el industrial, educación y salud, mayor seguridad energética, entre otros.

A nivel internacional resulta conveniente destacar el papel que la eficiencia energética ha representado para nuestro país. Según el Consejo Estadounidense para una Economía Energéticamente Eficiente, en los últimos dos años, México es el país que más ha mejorado en el mundo en este rubro, tras reducir 6.9% su intensidad energética e incrementar en un 16% la generación a través de fuentes renovables, lo que le ha valido ubicarse en el doceavo puesto a nivel internacional en el Energy Efficiency Scorecard.

Hoy día, la eficiencia energética en México contribuye más a la mitigación del cambio climático que las energías renovables. Según un reciente informe de la CONUEE, durante los últimos 25 años, los programas, medidas y acciones de eficiencia energética en México han permitido reducir 17% el consumo energético en nuestro país, equivalente al 28% de la producción petrolera nacional o el 29% de las importaciones de gasolina y gas natural.

Estos ejemplos son muestra de cómo las organizaciones pueden y deben valerse de la eficiencia energética como herramienta de afronta y resiliencia ante el embate económico de esta contingencia y reconocer que la mejor fuente energética, es la conservación y el uso eficiente de la energía.

Publicado en Revista Caname Digital

21 de julio de 2020

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