Conflicto migratorio y su relación con el Cambio Climático

La situación migratoria de México y Centroamérica con Estados Unidos ha sido un tema pendiente y complicado en las agendas políticas de las últimas décadas. Según datos de la Cepal, desde la década de 1980 el flujo migratorio de la subregión a los Estados Unidos ha aumentado considerablemente debido a la precarización económica ocasionada por las políticas neoliberales.

La intensificación del flujo de migrantes y las políticas migratorias cada vez más restrictivas de Estados Unidos, han puesto a la administración lopezobradorista en una situación complicada.

En particular en la frontera sur, donde caravanas migrantes salen rumbo al norte a jugársela en su paso por un cada vez más peligroso México.

En días recientes el presidente de México anunció que se pondría en contacto con su homólogo estadounidense para tratar el tema: “Enviaré una carta porque no podemos estar solo deteniendo, reteniendo, hay que atender las causas”

Mitigar el Cambio Climático

En este contexto, las declaraciones del presidente López Obrador, forzosamente significan mitigar el Cambio Climático y desarrollar mecanismos efectivos, nacionales y regionales para adaptación a un fenómeno que ya nos afecta. De lo contrario, la crisis migratoria, que no es otra cosa que una crisis de desigualdad y de violencia económica resultante de décadas de explotación de los países latinoamericanos, sólo podrá tener una tendencia creciente.

La región de México y Centroamérica es altamente vulnerable al cambio climático tanto por la enorme inequidad como por su ubicación geográfica, el istmo centroamericano que abarca desde el sur de México hasta Panamá y se encuentra entre dos masas oceánicas, huracanes, sequías, inundaciones y el fenómeno del Niño lo convierten en una de las tres zonas más peligrosas del mundo por su vulnerabilidad climática.

En una región cuya economía es predominantemente primario exportadora, altamente dependiente de cultivos que precisan condiciones geográficas y climáticas muy particulares como el café.

Donde los niveles de pobreza son de los más altos de América Latina, superando en casos como el hondureño el 70% de la población. Estas vulnerabilidades económicas se ven exacerbadas por el cambio climático que afecta directamente actividades dependientes del clima, como la agricultura.

Reivindicar la deuda ambiental

De tal modo, si México busca tener un rol protagónico en la resolución del conflicto migratorio de la región, tendrá que ser un líder también en el combate al Cambio Climático.

Reivindicar la deuda ambiental que existe entre los países del norte y sur global, pero no para ejercer un supuesto derecho a contaminar más, sino para hacer uso de los recursos que nos corresponden de esa deuda para catalizar transiciones energéticas que nos permitan mitigar y adaptarnos a los efectos del cambio climático que ya sufrimos. Hasta el momento no lo es, hasta el momento ocupa un rol antagónico en la escena climática internacional.

Buscar solucionar los problemas migratorios con políticas públicas que no atienden a las causas sería lo equivalente a echar billetes a un barril sin fondo.

Es importante resaltar que la migración climática ya es una realidad; el número de personas desplazadas por cuestiones relacionadas al cambio en los patrones climáticos aumenta rápidamente.

Fuente: energiahoy.com

Publicado en Revista Caname

23 de septiembre de 2021

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