Movilidad y cambio climático

La presencia de gases de efecto invernadero (GEI) en el aire ocasiona que aumente la temperatura de la atmósfera, lo que a su vez propicia las alteraciones del clima en la tierra. Dichas emisiones contaminantes son generadas debido a las actividades de los distintos sectores económicos como el energético, manufacturero y transporte, entre otros.

Para hacer frente al problema de las emisiones de GEI, en algunos países se implementan iniciativas, estándares, políticas, nuevos enfoques, entre otros, que promueven el desarrollo de un transporte más sustentable.

De acuerdo a la Agencia Internacional de Energía (AIE), el transporte es uno de los tres sectores que hacen un mayor aporte de emisiones de CO2, principal gas que contribuye al efecto invernadero, con un 21%; otras actividades industriales aportan un 26%, y la generación de electricidad, con un 38 por ciento.

En países como Canadá, Chile, México y Estados Unidos, las emisiones ocasionadas por el transporte representan alrededor de un tercio de sus emisiones totales. Como dato importante se tiene que, en 2016 el transporte representó más del 30% de las emisiones totales de CO2 en aproximadamente la mitad de países de la OCDE.

Fig. 1 Emisiones en países de la OCDE por combustible y sector – 2016

La expansión de este sector en los últimos años, se debe al crecimiento demográfico en las ciudades, ya que esto trae como consecuencia el aumento de las necesidades de movilidad, tanto en transporte de pasajeros como de carga.

Las actividades de movilidad demandan energía, la cual es provista en mayor proporción por los combustibles de fuentes fósiles que conllevan a las emisiones de GEI y carbono negro (CN), dañinas para el medio ambiente y para el ser humano.

Para lograr que la movilidad sea sustentable debe tener cuatro atributos: ser equitativa, eficiente, segura y ecológica, lo que asegurará que las generaciones futuras no se vean afectadas de manera negativa.

Una de las acciones más importantes para lograr una mejor movilidad, fue la Declaración de París sobre electro-movilidad y cambio climático, firmada en la COP21 en el 2015, en donde los países se comprometen a reducir las emisiones de GEI, a través de la siguiente declaración:

“Los abajo firmantes reconocemos la magnitud del desafío y el alcance de las oportunidades. Con diferentes mandatos, capacidades y circunstancias, nos comprometemos a avanzar en nuestro trabajo, tanto individual como colectivamente, siempre que sea posible, para aumentar la movilidad eléctrica a niveles compatibles con un aumento menor de 2ºC”.

Entre los objetivos de la Declaración y el llamado a la acción está el que al menos 20% de todos los vehículos de carretera (automóviles, transporte de dos y tres ruedas, camiones, autobuses, entre otros) operen con energía eléctrica en 2030.

Durante su participación en la COP21, México compartió sus compromisos los cuales tienen dos vertientes: los de adaptación y mitigación.

En acciones de adaptación, nuestro país se ha comprometido a:

• Incrementar la capacidad adaptativa de la población ante el cambio climático.

• Disminuir la alta vulnerabilidad a los efectos del cambio climático en 160 municipios.

• Alcanzar la tasa cero de deforestación en 2030.

• Generar sistemas de alerta temprana ante eventos climatológicos extremos.

En acciones de mitigación México se ha comprometido a:

• Reducir las emisiones de carbono negro en un 51% al 2030.

• Reducir las emisiones de GEI en un 22% al 2030.

Con estos compromisos, nuestro país busca motivar a la comunidad internacional a cumplir con su parte y alcanzar los acuerdos necesarios para una estrategia global, en la cual las metas nacionales puedan alinearse al esfuerzo mundial.

En México, la política pública de movilidad y transporte ha sido orientada a la construcción, mantenimiento y ampliación de vialidades en beneficio del uso de automóviles particulares. Aunado a esto, al transporte público que en la ciudad de México representa entre el 60 y 80% de las demandas de los viajes realizados, se le han hecho pocas inversiones para renovar y ampliar su flota, las unidades que se usan son contaminantes e inseguras, lo que promueve el uso del automóvil y a su vez genera mayores emisiones de gases contaminantes.

Para hacer frente a estos problemas de contaminación, se ha creado la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC), en la cual se establecen las estrategias a seguir para alcanzar las metas de reducción de emisiones GEI. Por ejemplo, las Acciones Nacionalmente Apropiadas de Mitigación (NAMA), que están enfocadas a la reducción de emisiones, tomando como base la eficiencia energética y la renovación del parque vehicular, entre otros. También se han definido políticas y diversas normas que regulan las emisiones contaminantes.

Además de las leyes, políticas y otros instrumentos, a corto plazo se requiere del desarrollo de trabajos que involucran a múltiples disciplinas y tecnologías, con el propósito de lograr un sistema de movilidad que impacte menos al medio ambiente y haga más sustentables las grandes ciudades de nuestro país.

Para el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), el transporte es un área de oportunidades para la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación. El Instituto ha desarrollado a lo largo de los años un acervo de conocimiento y ha adquirido experiencia en distintas áreas tecnológicas para apoyar en la solución de la problemática ambiental, como el uso de celdas de combustible en vehículos eléctricos, que aportan directamente al desarrollo de nuevas soluciones requeridas en el sector del transporte en México.

Dulce María Heredia Guzmán
Investigador de la Gerencia de Planeación, Gestión Estratégica y Tecnológica
INEEL

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